Muy a nuestro pesar tenemos que hablar de nuestra realidad  

Tenemos ante nosotros un horizonte poco claro, no hay un propósito nacional, hoy, todo está limitado a la aprobación del TLC con la USA, aparentando ser esa la posibilidad de solución para despejar el futuro económico del país, sabiendo del descalabro que produjo la apertura económica, porque no fue acompañada de una política social, económica e industrial que permitiera un fortalecimiento del aparato productivo para enfrentar el reto de la competencia internacional y aún hoy, nuestro país sigue los mismos lineamientos que llevaron a la bancarrota a la gran mayoría de empresas productoras que existían en el país hasta la década del 90.

También todos estamos a la expectativa con las actuales circunstancias, sentimos cerca el fin del conflicto armado, ansiosos de poder disfrutar de una paz anhelada por más de una generación; esperamos a ver qué pasa, el problema es que seguimos aferrados a los mismos vicios políticos en la disputa por el poder, argumentando proteger la democracia, no se miden acciones ni consecuencias y se apela a cualquier estrategia, por sucia que sea, con el fin de desprestigiar al contrincante en la pelea por el poder en el próximo cuatrienio, en el actual caso, con el fin de evitar una posible reelección, sin tener en cuenta el sentir de la gran mayoría o la verdadera conveniencia nacional.

Esas interpretaciones de la democracia ya nos costaron la separación de Panamá, un golpe de Estado y 50 años de violencia política, además de darle argumentos para mantener vigente el ideal de una revolución arcaica y perjudicial para todo el país, que apela a todas las formas de lucha, incluyendo el tráfico de narcóticos y el secuestro, sino que para enfrentarla se le dio vida a otro problema mayor como es el paramilitarismo, fomentado por todos para enfrentar a la guerrilla, pero que se le salió de las manos a todo el mundo al mezclarse con el poder del dinero obtenido por el narcotráfico, la política y la posibilidad de dinero fácil. Estos problemas aparentan mantener al Ejecutivo en un estado de interinidad, consecuencia del enfrentamiento entre los tres poderes del Estado, fustigados por los medios de comunicación que están repartidos entre oficialistas y opositores, pero en general siempre dándole titulares a las argucias de los que esperan postularse para el próximo cuatrienio, con un Congreso desprestigiado que no ha sido capaz de renovarse a si mismo y una expectativa malsana por ver si el presidente candidato aguanta en su puesto hasta las próximas elecciones.

En el fondo de todo esto, están los intereses de los grandes grupos económicos, quienes desde siempre han manejado los hilos del poder para obtener mejores rendimientos por sus inversiones, representadas en las entidades financieras que operan las pensiones, la salud, los seguros y los dineros con los que el Estado pretende subsidiar el desarrollo económico, financiando sus industrias y negocios con los elementos básicos de consumo, especialmente, los alimentos, mientras eso, la gran mayoría de los colombianos, estamos pendientes de terminar una carrera y encontrarse una oportunidad para emigrar a otro país en busca de oportunidades, una mejor calidad de vida que muy remotamente se puede encontrar en un país que a cada día se tuguriza más, urbanizado alocadamente con grandes proyectos de una supuesta vivienda de interés social, pero que en realidad son pequeñas alcancías con delgadas paredes donde la privacidad es precaria porque fueron diseñados para que los constructores ganaran dinero y no para darle calidad de vida a sus moradores, además el costo de vida y la situación de violencia le disminuyen opciones a Colombia como alternativa de vida para el futuro.

Los Antecedentes:
El desarrollo del tejido industrial en nuestro país, fue el reflejo de la implementación del modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones "ISI", impulsado por la CEPAL.


Dicho modelo hizo propicio el desarrollo de algún tejido industrial hasta los años setenta, aprovechando las ventajas que la protección trae y favoreciendo el desarrollo industrial a partir de la protección y no de la innovación. Lamentablemente, las limitaciones del mercado interior generaron una barrera muy clara a la industria colombiana y la protección que en un primer estado de industrialización es un fenómeno positivo, pero por su manejo priorizado por intereses políticos, se convirtió en un fenómeno desastroso para la economía nacional, agravado por el movimiento sindical que exageraba los beneficios en las convenciones sin tener en cuenta los resultados económicos de las empresas, este hecho profundizo la idea del empleísmo que aún hoy le hace daño a la economía.


A partir de la década de los setenta, ninguna empresa industrial colombiana creció realmente más allá de las oportunidades del mercado interior y Colombia siguió viviendo de las exportaciones primarias de café, carbón, petróleo y otros productos, protegiendo el mercado interior y manteniendo una industria que para los años ochentas se hizo pequeña, ineficiente y poco competitiva con una participación nula en el mercado internacional.


También en la década de los 70, el modelo de finca que predominaba en toda la región cafetera era autosuficiente, productora de grandes cantidades de alimentos a mantenían los precios al alcance de toda la comunidad, con la aparición de la bonanza cafetera, la Federación Nacional de Cafeteros casi que obligó a los cafeteros a adoptar las nuevas variedades de café que no admitían sombra y por eso se cambió toda la costumbre de cultivo, convirtiendo esa fértil región en importadora de alimentos, para colmo, con la aparición de la roya y la broca, muchos de esos cafetales se han convertido en pastizales con un nefasto efecto negativo para el medio ambiente al evaporar grandes cantidades de agua y deteriorando la calidad de esos suelos, antes considerados como fuera de serie.


Lo mismo sucedió con la selva que fue puesta en subasta por el Inderena para ser destruida para darle paso a monocultivos como el banano, que fue exitoso hasta que los países europeos se negaron a recibir el banano latinoamericano sin aranceles, causando la pérdida de valor para ese producto, que también fue reemplazado por pasturas y palma africana, en las montañas del putumayo y en el centro del país aparecieron los primeros cultivos de coca, que deforestaron sin piedad toda la alta montaña, con el correspondiente deterioro en aguas y especies vegetales o animales.


Al finalizar la década de los ochenta hace su aparición el "neoliberalismo", como una respuesta teórica para "modernizar y hacer más competitivas las economías emergentes", aplicando aperturas de choque que fortalecerían y harían más modernas las economías, pensando en la importancia de las ventajas comparativas entre los países y bajo el supuesto de que el mercado internacional haría una distribución justa de los recursos y que los países en desarrollo crecerían más rápidamente gracias a las nuevas condiciones de mercado, pero esto fue nefasto para la industria nacional, la mayoría de las pequeñas empresas, ahogadas por un movimiento sindical procomunista dejo de producir y se dedicó a intermediar importaciones, disminuyendo la utilización de mano  de obra especializada.


Hoy


Los resultados obtenidos fueron los opuestos, las economías emergentes son cada vez más pobres y su participación en el comercio mundial es más limitado. Los países como Colombia pierden terreno en el ámbito mundial y la apertura de los mercados nos hace más vulnerables a las crisis mundiales y al comportamiento de los precios de bienes primarios quienes a pesar de la apertura siguen dándonos el pan de cada día en nuestro país.


Ante el visible fracaso de la política industrial establecida en el período neoliberal, en la actualidad  se  piensa únicamente por el fortalecimiento de la apertura económica, sin corregir los errores del pasado, la exagerada intermediación eleva los costos, disminuye la inversión en el aparato productivo y aumenta las importaciones, esto agravado por la visible manipulación de los medios de pago por parte de los grandes grupos económicos al ser propietarios de la mayor parte de las instituciones financieras y a la vez ser productores e importadores de materias primas y competidores de producto terminado.


El desalentador manejo macroeconómico de la economía que permitió la pérdida de competitividad de la economía en su conjunto, al dejar revaluar nuestra moneda en los años más cruciales de apertura y la falta de apoyo estatal para reanimar a la industria resultaron factores fatales en el camino colombiano hacia la "prosperidad económica" y por el contrario resultó en un proceso de desindustrialización negativa que vemos hoy, cuando la maquila hace carrera y los operarios por su condición salarial, con contratos a término definido, tienen menos oportunidades de ingreso al no tener incentivo por las horas extras, prefieren ver llegar el final del día para asegurarse de que ganaron algo y no en dedicarse a ser realmente productivos.


En términos industriales el resultado fue bastante difuso, solo sobrevivieron algunas firmas especializadas protegidas por la sombra de los grandes grupos económicos, pero el grueso de las industrias en nuestro país sufren de enormes dificultades para seguir adelante. En la actualidad, vivimos un proceso de ajuste estructural, para estabilizar nuestra economía, para cumplir por lo menos con las obligaciones salariales y las deudas contratadas durante las últimas décadas tanto interna como externamente, además de que en muchos casos es más rentable comercializar que producir.


¿Qué sigue para la economía colombiana?


A pesar de los problemas que afrontamos, la globalización mundial y la tendencia al libre comercio es una realidad irreversible; ante las dificultades presentadas, el replanteamiento estratégico de nuestro país pasa ya no por la defensa del mercado interno sino por el fortalecimiento del aparato exterior de nuestra economía, produciendo elementos comercializables que generen dólares.
La anhelada recuperación económica parece venirse encima, y la apuesta colombiana está pasando por el fortalecimiento de las exportaciones y el control del déficit fiscal para evitar a largo plazo el endeudamiento externo. Apuesta que puede funcionar si además se consigue la paz, y logramos recuperar el terreno perdido manteniendo una balanza comercial positiva que nos ayude a evitar los desequilibrios y que nos ayude a pagar nuestras deudas fomentando la inversión productiva pensando en un futuro no muy lejano, pero eso parece música, tocada en el medio de una cascada.  

Qué sigue ?

Ante las dificultadas presentadas, el replanteamiento estratégico de nuestro país pasa, ya no por la defensa del mercado interno, sino por el fortalecimiento del aparato exterior de nuestra economía, pero con la prioridad de modificar nuestro sistema laboral, (salario integral razonable), en el que el trabajador pueda vivir con lo que gana, oxigenando el aparato productivo con su consumo.


Sin embargo, "la política industrial diseñada en la actualidad pasa únicamente por el fortalecimiento de la apertura económica, sin corregir los errores del pasado". La política industrial del actual Gobierno parte de los mismos supuestos que destrozaron el tejido industrial con la apertura económica, el crecimiento mostrado por la industria nacional en los últimos meses es un fruto de las variaciones de la moneda, más no de políticas activas de mejoramiento de la competitividad, infraestructura física, eliminación de costos de transacción etc. Lamentablemente se siguen defendiendo intereses muy particulares y aparte de defender a las industrias existentes no existen políticas para el nacimiento de nuevas empresas con recursos realmente importantes.


La economía colombiana tiene una organización industrial principalmente oligopólica, si el Gobierno sigue protegiendo los intereses de algunas agremiaciones sin pensar en la posibilidad de ampliar los campos de competencia de la economía y sin fomentar la creación de nuevas empresas que no provengan de las organizaciones existentes simplemente fomentará la desigualdad social y defenderá a un grupo limitado de colombianos, lo peor es que algunos grupos económicos aprovechan su influencia ante los entes de control del Estado para aplicar la práctica de monopolio para manejar los precios a su acomodo y lo peor es que las venden a multinacionales sin tener en cuenta el interés nacional.


Lo que resulta paradójico es que mientras el Gobierno dice apoyar a la industria, aumenta los costos de transacción mediante el aumento de recaudos por impuestos, no le brinda estabilidad a la inversión y no mejora la calidad en el transporte, con un sistema de inteligencia de mercados ineficiente. Factores que al sumarse impiden el desarrollo de una industria competitiva, con muchas ineficiencias en la distribución y generalmente atrasadas tecnologicamente.


En una sociedad en guerra, con casi tres millones de personas desempleadas y otro tanto de desplazados por la violencia, bajo una recesión económica inclemente, no es aceptable una política industrial que se limita a defender la poca industria que queda, que no invierte en ciencia y tecnología y que a pesar de basar su política en el aparato exterior no apoya realmente las nuevas potencialidades de la economía colombiana.


El problema del modelo colombiano

Cada ciudadano opera con su propio código de conducta y no reconoce el de los demás. Quien es legal y no tiene nexos con los grupos de poder, no sobrevive. Esto ocurre en todos los órdenes, incluso cuando se hace fila para realizar un trámite administrativo. Por eso en Colombia el problema no es solamente de narcotráfico, sino también de una institucionalidad y una cultura que se ha ido consolidando con base en la ilegalidad y la fuerza, incluyendo la armada. Hoy es el tráfico de drogas o de personas, la corrupción con los recursos públicos, pero mañana puede ser cualquier otro elemento ilícito que produzca dinero fácil.

Colombia no es un Estado-Nación en las actuales circunstancias debido al alto grado de fragmentación y de ausencia de legitimidad del Estado. Según la idea clásica de los Estados-nación, el Estado responde a los intereses de la nación. Pero en Colombia el Estado ha respondido a intereses oligárquicos, exceptuando un breve período a mediados del siglo XIX. No existe un sentido político colectivo de nación. Debido a las configuraciones históricas regionales en particular el conflicto permanente entre intereses bipartidistas y a la fragilidad de las instituciones, no se ha logrado consolidar un Estado nacional construido desde abajo, desde lo local y lo regional.

En las democracias avanzadas, lo que se espera del Estado es que cumpla su papel de arbitraje entre los intereses de poderosos grupos de presión. En nuestro país la orientación de las políticas públicas está estrechamente ligada a intereses corporativistas y privados. Los grupos de poder manejan el Estado para sus propios intereses, ya sea sectores económicos, grupos políticos, militares e incluso algunos sectores sindicales como el estatal. Por tanto, las políticas, las leyes y el gasto públicos no representan de manera global los intereses de todos los colombianos, el ejemplo es palpable con el escándalo de la “parapolítica”, que juzga a los parlamentarios por sus nexos con la delincuencia organizada, a pesar de que eso mismo lo hacen todos los días los grupos económicos con la mayoría de los parlamentarios, quienes han ajustado las leyes para su beneficio, véase Ley 50, 100, 142 etc..

No es un Estado con una orientación colectiva y democrática hacia el bien común. Todo esto, que puede parecer muy teórico, tiene no obstante graves consecuencias en la vida cotidiana de los colombianos. Para la población tiene unos grandes costos desarrollar cualquier tipo de actividad, ya sea económica o laboral, pues no cuenta con un capital social de confianza. El ciudadano parte del principio de que no puede contar con un respaldo real del Estado, quien argumenta que si tiene planes de fomento a las PYMES, usando el capital social de la nación, promulga programas de incentivo a la producción, pero siempre el empresario va a tener que pagar un costo demasiado alto por la innecesaria intermediación del aparato financiero de esos grupos económicos, quien le cobra hasta por averiguar su saldo o el uso de sus tarjetas, sabiendo que el Estado no va a defenderle sus derechos constitucionales ante esos abusos, a pesar de que están escritos, hay mucha burocracia para lograrlo.

Aunque suene contradictorio, lo único que ha logrado convertirse en un amarre para las instituciones en medio de todo este conflicto ha sido el manejo del presupuesto público como si fuera un “reparto”, un botín de guerra para distribuir entre los políticos regionales.

Tenemos las mismas urgencias de las sociedades modernas globalizadas, sin haber logrado materializar ni un Estado ni una nación, sin que se hayan llevado a cabo las grandes reformas democráticas, en materia de libertades fundamentales y derechos civiles, políticos, sociales, económicos, culturales, ambientales y de autodeterminación. Es una sociedad con muchos grupos enfrentados, pero sin un centro o proyecto común.

Los derechos humanos y la paz con justicia social deben animar la orientación de este proyecto común. La democracia participativa y la autonomía local y regional son la garantía para la refundación de un Estado y una nación colombiana, de cara a las nuevas exigencias de una sociedad globalizada. El otro gran reto del país está en la educación, en la construcción de instituciones sustentadas en el bien común, en la construcción de lo público-democrático y en la ciudadanía moderna.


El Raciocinio


De acuerdo con estos planteamientos, las cifras que muestra el gobierno como supuesta mejoría de la economía, en su mayor porcentaje es el resultado de los negocios realizados por los grandes grupos económicos que dominan el horizonte industrial, comercial y financiero del país, pero esa no es la realidad de la gente del común que cada día tiene que realizar más peripecias para sobrevivir en un medio agresivo y deshumanizado, un medio donde cada mañana trae su necesidad y la prioridad para la mayoría es alimentar a los suyos o sobrevivir de cualquier manera, eso disminuye cualquier resistencia a obedecer los valores aprendidos y genera violencia en cualquiera de sus formas.
Lo que no es aceptable es que todos saben lo que pasa, esos grupos cíclicamente manejan el mercado, con alguna justificación financiera, inducen al gobierno a bajar las tasas de interés para promover la producción e incentivar el endeudamiento de los pequeños empresarios y de la clase trabajadora, causando una euforia de consumo, que eleva la demanda y los precios de la producción, obligando a todos los demás empresarios a elevar sus precios causando inflación, el gobierno a través del Banco de la República para frenarla eleva las tasas de interés, lo que representa menos dinero y mayores costos para la mayoría, pero a la vez, aumentan más las utilidades por la intermediación financiera, incluyendo a los fondos de pensión, las EPS, ARS  e IPS que en mayoría son propiedad de esos grupos.


Los ingresos por las exportaciones de estos grupos son manejado por intermediarios que en momentos determinados, ingresan esos dólares al mercado que venden aprovechando el precio alto, cuando el resto del mercado siente esa variación, por exceso de oferta baja la cotización, el Banco de la República sale a comprar dólares para evitar la revaluación, estos magos del mercado con las cesantías de los trabajadores compran a menos precio esos dólares, esperando la reacción del mercado, que al sentir la mayor demanda, eleva de nuevo el precio y así sucesivamente, llevan ese juego en el que salen perjudicados los exportadores que ven disminuidos sus ingresos porque sus costos están en pesos colombianos revaluados.


Hay muchas instituciones que trabajan para mejorar la situación socio-económica del país, como el SENA en la capacitación de la mano de obra, las investigaciones agropecuarias realizadas por el ICA, la normalización técnica hecha por el INCONTEC, la promoción de exportaciones por Proexport, pero la situación en general de los pequeños empresarios sigue deteriorada por falta de capital de trabajo a bajo costo financiero, la realidad es que todo el dinero que circula, le tiene que pagar peaje a esos grupos,  también por el bajo rendimiento de la mano de obra resultado del régimen laboral obsoleto que tenemos, que también obliga a emigrar a la mano de obra calificada en busca de oportunidad.

Es necesario pensar en buscar un modelo que sane tantas diferencias sociales o los posibles errores cometidos en nombre la supuesta democracia en la que vivimos y permita una mejor distribución de la riqueza sin entrar en conflicto con el Estado que representa y protege los intereses de los actuales “patrones” de la economía, sin entrar en planteamientos filosóficos absolutistas, mejor dicho, aunque “Parezca imposible”, encontrar la fórmula mágica que beneficie a todo el mundo y que permita que toda la comunidad pueda vivir en paz, con un equilibrio social, económico y ambiental.

Gustavo Mejía Quintero, ciudadano colombiano, responsable de los conceptos aqui emitidos y después de masticar ideas durante más de 25 años, en los que infructuosamente ha presentado un proyecto para el desarrollo integral de los colombianos ante entidades estatales y privadas, aplicando la matriz "Dofa" a cada fracazo, solucionando todos y cada uno de los problemas que impedían su aplicación, mejorando el modelo paulatinamente hasta tenerlo pulido y listo para su aplicación como pueden verificarlo ingresando al "Portal del Proyecto".

Para una información resumida, vea la "Propuesta de Paz" que está presentando a toda la comunidad colombiana y lo invita a participar activamente, con la posibilidad de obtener beneficios económicos casi que inmediatamente.

COMO PARTICIPAR DE LA INICIATIVA
Programa Regreso al campo
La posibilidad de disfrutar la vida en el campo
Aprovechar los desarrollos tecnológicos para regresar al campo y aprovechar sus comodidades y vida saludable Vea mas.....

 

a
Nosotros tenemos que obedecer el modelo natural

Por eso vamos a recuperar a la Familia como Base social y Económica, con COCOGUM

La Familia debe de ser la base de la educacion
Forum
Escriba sus inquietudes y conceptos, comparta sus conocimiento con todos los que participen de este canal de información.
Chat
Nuestro chat es un canal de comunicación permanente en el que puede recibir información personalizada.
Reforestar como Objetivo Principal
Los Biocombustibles
La producción de combustibles renovables es la estrategia política y económica del momento, en eso estamos beneficiados porque tierra fértil es lo que tenemos, por eso es la alternativa para adelantar el cambio, pero nos tenemos que cuidar de no exceder con los monocultivos vea mas....

Beneficiar toda nuestra producción de Biomasa para producir biocombustibles pero sin apelar a los monocultivos

 

Recuperación de Basuras para arovechar la celulosa y producir biocombustibles
De la producción de los combustibles queda un excedente de tortas y biomasa que se puede aprovechar para alimentar animales en forma intensiva, vea mas....
El Negocio Ganadero
 
Colocarle Valor Agregado a la Producción Agropecuaria Vea mas...
Unidades Múltiples Agroindustriales